jueves, marzo 24, 2011

¿Algo habrán hecho?


El siguiente relato lo escribí en base al testimonio generoso de Lelia Ferrarese,detenida el 4/03/1976, a veinte días del Golpe militar.Actualmente Lelia trabaja, junto a muchas militantes de la vida, en el MUSEO DE LA MEMORIA DE ROSARIO.



Mis sobrinos dormían, los padres estaban por llegar. Los perros ladraban, parecían anunciarlos pero sonaban como ladridos de alerta, por lo que, salimos con mi madre a ver qué pasaba.

Los ruidos aumentaron, aparecieron Ellos, uniformados unos, gente común parecían otros; eran unos quince. Todo sucedió muy rápido, no imaginábamos lo que pasaría después. No sé como me llevaron hacia adentro,me sentaron en una silla del comedor mientras veía cómo encerraban a mis padres en la habitación, hasta que ya no vi nada por la venda en los ojos.

Mi cabeza giraba sin control,los rostros de mi familia se sucedían mientras las cachetadas me traían a la pesadilla del interrogatorio.Nada sabía, ¿qué quieren qué les diga?Yo balbuceaba, intentaba explicar, hasta que escucho la voz de mi hermana que regresaba junto a mi cuñado , y también eran encerrados con mis padres. Pensaba en mis sobrinos, que horror!

Era a mí a quien querían.¿Porqué? no lo sabía. Me daban cachetadas acompasadas con nombres que no conocía, me hablaban de un robo a una cooperativa en Alberdi, insistían en que hable sino… -¡te vamos a reventar!- repetían. Yo no decía nada, sólo resistía preguntándome porqué. Me levantaron de la silla y me sacaron de mi casa, me arrastraron hasta el auto y me arrojaron en el piso del asiento trasero. Dobladas mis piernas y con mi cabeza abrumada recordé aquellas chicas que fueron encontradas en un baldío, con los pechos cortados, torturadas.-A mí también- imaginé, mientras el auto hizo un largo recorrido hasta que se detuvo sin apagar el motor, abrieron un portón y entramos. Pude notar el empedrado, después sabría que era la Jefatura de Policía de calle San Lorenzo.

Entre dos me bajaron del auto. Empujones,el terror no me dejaba pensar.Cuando volví en mí, estaban rodeándome de preguntas,hasta que de pronto me tomaron del cuello y comenzaron a meter mi cabeza en el agua.Miedo, impotencia,desconcierto me hicieron patalear... gritar cuando me devolvían el aire,y regresaba el ¿porqué? A mis preguntas se sumaban las de Ellos que encolerizados por mi silencio, más querían hundir mi cabeza,y yo quería disolverme en el agua y desaparecer.

Terminé exhausta, con el cansancio que sólo el terror puede postergar para mantenerte alerta. -Creo que se convencieron de que era inocente, de que no hice nada-pensé mientras me sacaron de allí. Cruzamos un patio de baldosas, la venda se me corrió un poco y pude ver que estábamos al aire libre.Llegamos a un sector lateral, ya sin venda pude ver que era amplio, lleno de camas y colchones intercalados entre ellas.

Me asignaron un colchón,una chica se bajó de la cama compartida con otra detenida y me cedió su parte de la cama.-Yo me tiro en el piso –me dijo- Y quedáte tranquila, si estás acá, en el sector de las “perejiles”, no te va a pasar nada-Después veo que hay otro lugar adonde alojan a las “brujas”,así llaman a las detenidas más comprometidas por ser militantes sociales o “subversivas” según Ellos.

Al desconcierto de la detención se sucede el no saber nada del exterior, sólo a veces, podíamos hablar con familiares,por medio de las pequeñas hendijas que dan al exterior.Hábeas corpus,averiguaciones de mis padres, impotencia y terror.Se sucedieron los meses hasta que me mudaron al penal de las "Brujas" y entonces supe que me iban a trasladar.

¿Adónde?, nos preguntábamos, ¿adónde?.Era noviembre del 76, el día anterior al traslado dormimos con mucha ropa para poder llevarnos algo.El calor era insoportable.Caminamos hacia el avión con las manos esposadas y los pies engrillados; supuestamente éramos muy peligrosas!Entramos setenta y ocho en el avión militar.Estábamos amontonadas y las que quedaban cerca del pasillo recibían las patadas de los cobardes de turno.Tanta ropa encima amortiguaba los golpes.

Llegamos descompuestas, se sucedieron los vómitos al bajar del avión,algunos desmayos.Nos apilaron nuevamente en vehículos donde viajamos hacinadas.El destino: la cárcel de Devoto.Allí los meses de espera, de tortura, desconcierto,impotencia ante la Justicia que no respondía, estaba a merced del PEN (Poder Ejecutivo Nacinal), me decían.No había nada claro, sólo la confusión con alguien que vivía en la pensión contigua a mi casa.Una puerta, un destino.¿Qué había hecho? Intentaba responderme al tiempo que constataba que éramos demasiadas con la misma pregunta.

En el mes de octubre del 77 ,me devolvieron a la vida después de diecinueve meses de horror institucionalizado. ¿ Volvía a mi vida? Ya no sería la misma.Me mudé de ciudad varias veces y volví a Rosario en el año 1982.Era común escuchar Algo habrán hecho! ante las noticias de nuevos desaparecidos.Yo no había hecho nada de lo que Ellos suponían.Después de la cárcel decidí comprometerme y “hacer algo” para que podamos decir Nunca Más.

3 comentarios:

Silvia Macario dijo...

Claudia:
Es terriblemente difícil leer esto. Digo difícil, no sólo por el espanto que produce el relato, sino por las lágrimas que inundan los ojos. Me costó mucho terminar de leerlo.
La barbarie reinaba, Lelia y tantos eran torturados y asesinados. Según ellos, la gente no desaparecía. Sólo estaban operando desde escondites en lujosos sitios de veraneo!
Cuando no se podía ya sostener esta mentira, surgió esta tremenda frase: Algo habrán hecho! Lindo justificativo!
En realidad, Milgram no estuvo equivocado al sacar la conclusión de famoso experimento: Más del 60% de los seres humanos, somos asesinos en potencia.
Tremendo. Fuertísimo.
Mi cariño para vos y mi solidaridad con Lelia.

Claudia Bazán dijo...

A mí me conmocionó mucho escuchar su relato.

MODL dijo...

Jamás alcanzará comprensión alguna para intentar, siquiera, comprender, el espanto sufrido durante la barbarie en aquellos años...no alcanzan las palabras, no alcanza nada...solo la lenta justicia que parece abatirse sobre los vetustos cuerpos de aquellos criminales....pero cuando me pregunto donde estuvieron otros que calzan años, uniforme y demas cuestiones me estremece la idea de saber que muchos complices, muchos quedan libres...y ellos SI HICIERON ALGO....GRACIAS CLAUDIA