lunes, noviembre 13, 2006

La envidia del no ciudadano

Por Claudia Bazán

La envidia tiene, entonces, como base, la convicción de la injusticia. Por eso convoca a la violencia, porque esa desigualdad –real o imaginaria, supuesta o verdadera– es de hecho un daño de partida. Si la igualdad de oportunidades prometidas culmina en desigualdad y sufrimiento, ¿por qué asombrarnos de la emergencia masiva de sentimientos profundamente destructivos en aquellos que han sido despojados y que se sienten víctimas de tal despojo? ¿De su amenazante deseo de reconocimiento, de la destructividad con la cual atacan en muchos casos los bienes y vidas de otros?


La cita anterior pertenece a un artículo de la Doctora Silvia Bleichmar en el blog Anónima, al leerlo no pude dejar de pensar en el adolescente que hoy, (según datos ofrecidos por la dueña de un negocio en la esquina de mi casa) después de estar sentado un buen rato en los escalones del edificio en el que vivo,arrojó una gran piedra con la rompió el vidrio de la puerta de entrada.

Me quedé pensando, cuando escuchaba a mi vecina decir que pensaba llamar a la policía porque hacía mucho tiempo que el chico estaba ahí y no se animaba a cerrar su negocio.Todos somos sospechosos según las caras y la ropa que llevemos puesta,aunque sea durante la tarde, como lo fue hoy.Y el miedo está presente real,imaginario, de todas las dimensiones.

Cuando leía a la Dra Bleichmar fantaseaba con la actitud de ese chico. ¿A quién le arrojó esa piedra, a la dueña del negocio por estar demasiado atenta, a los que comíamos muy tranquilamente en nuestras casas disfrutando del domingo, a sí mísmo por no animarse a hacer lo que yo me imagino que, tal vez, quería hacer, a los gobernantes por no darles el lugar de ciudadanos que merecen sacándolos de la calle?

La violencia crece proporcionalmente a la marginación social, son cada vez más jóvenes los principiantes del delito porque no hay nada más difícil que no tener nada que perder.

En los sectores que perdieron con este modelo económico se generaron situaciones de violencia profunda.Por la necesidad pertenencia a algún grupo social empiezan a aparecen banditas organizadas.No son ya meros intentos solitarios de delincuencia.Son grupos con estructuras piramidales, donde hay jefes y soldados.Esto ya se está viendo en Rosarioy es por falta de respuesta del Estado, dijo el Juez Carmona a Notiexpress.

Actualmente en la provincia de Santa Fe no existen instituciones en condiciones de recibir e invertir tiempo en la recuperación de los menores.Después de 23 años de gobierno justicialista en la provincia de Santa Fe, nada se ha hecho por los jóvenes en situación de riesgo.Paradójicamente siendo un partido que milita por la justicia social, olvida y utiliza a los marginados como clientes políticos que aseguran el voto cautivo,condenándolos al olvido.

Para cambiar esto hacen falta programas, es decir decisión política y presupuesto.Pero el clamor de la sociedad no es ése,sino mayor seguridad.Y construir muros no es la solución,porque los barrios privados no van a alcanzar, afirmó el juez Carmona.
Es un círculo que si no se rompe no hace más que reproducirse porque no se le presenta ninguna salida, va creciendo en una espiral que nos envuelve en un manto de miedo y desconfianza hacia ese otro que se vuelve extraño, marginal , y por lo tanto, peligroso.Si no tienen lugar en esta sociedad, tal vez, sólo les queda hacérselo a fuerza de puño... tal vez.


Tags: violencia,minoridad,delincuencia,Argentina

2 comentarios:

Natalia dijo...

Claudia, primero quiero felicitarte por este artículo, excelente trabajo. Al leerlo me parece estar leyendo la descripción de alguna sociedad del s. XIV. La envidia existió siempre, y la gente que no tiene nada, lamenteblemente, siempre convivió con aquellos que tienen mucho, poco o demasiado. Y siempre intentó unirse para sobrevivir, aún recurriendo a la violencia. La injusticia es universal.Pero supuestamente, en esa época no había Estado, sino ley del más fuerte; no había derechos ni ciudadanos,sino servidumbre a un señor... Lo que hoy pone las cosas mucho peores que en la Edad Media, es que hoy el discurso oficial es el de la democracia y los derechos, QUE NO EXISTEN EN LA REALIDAD!!! Lo cual irrita mucho más los ánimos de aquellos que se encuentran marginados de todo, y aún se les sigue diciendo que son ciudadanos, y aun se les sigue pidiendo que voten, y aun se les sigue engañando y explotando. No estamos mejor que en la Edad Media. El paisaje social es tan desolador que las soluciones parecen aun más remotas.

Claudia Bazán dijo...

sí, las soluciones parecen remotas, sobre todo,cuando un partido como el justicialista se ha enquistado en diferentes provincias convirtiéndolas en sus feudos,como vos comparabas.
Sólo el recambio político asegura la república y por ende, los derechos.