viernes, junio 09, 2006

Eutanasia: el derecho a una muerte digna

Por Claudia Bazán

La eutanasia es un tema polémico, cuando se habla de ella, al igual que el aborto genera controversias.Desde las principales instituciones, el Estado y los diferentes cultos religiosos temen que si se despenaliza sería como justificar el suicidio. ¿El Estado puede autorizar a matar y la Iglesia puede perdonar a quien decide terminar con el sufrimiento asignado por Dios?


¿Ante una enfermedad cuyos sufrimientos son tortuosos e insoportables cada día, tiene derecho el Estado o la Iglesia, de imponerle a ese enfermo la continuidad de la vida cuando se encuentra en la fase terminal? No se trata de autorizar el suicidio, que tanto espanta ala sociedad en general, tal vez por las responsabilidades que le atañen, sino de legislar sobre el derecho a una muerte digna; no para todos los solicitantes sino para quienes revistan determinadas condiciones de irreversibilidad.

Jorge León Escudero, un hombre pentapléjico, quien sólo podía mover los labios, fue encontrado muerto sin signos de violencia, en Valladolid.
“¿Quién cree que pueden suplirme aquellos intensos placeres y vivencias que no
olvido y las carencias de este mal vivir, seroxates tramposos, torpes,
insuficientes —por qué no con cócteles placenteros—? ¿Qué libertad y ética hay
en ello? ¡Prohibido estar triste! ¡Prohibido pensar en que esta vida es para uno
un absurdo doloroso!”.
Son palabras de dolor escritas por Escudero en el blog, desde el cual se comunicaba con el mundo, tratando de encontrar una mano que supliera la suya para encontrar el alivio de la muerte:
“Necesito la mano que sostiene el vaso, la mano hábil que supla mi mano inútil,
una mano que actúe según mi voluntad aún libre: tengo todo preparado para que
quien me ayude quede incógnito”


Carlos León Escudero, reconocido artista plástico, sostuvo que al igual que su hermano, hay miles de personas “que quizás están necesitando ayuda, que quizás necesiten un
cambio en la legislación actual para poder ser ayudados correctamente, legalmente, y superar las circunstancias horribles en las que viven”


Holanda,uno de los primeros países en el mundo en legalizar la eutanasia , entre 2001 y 2004, la aplicó en 7.637 ocasiones, según datos facilitados a EFE por el gobierno holandés. Un marco legal permitiría cubrir aquellos casos en los que la vida sólo se convierte en la espera de la muerte irreversible, impidiendo así criminalizar a quienes por amor, acompañen esa última voluntad.

Por todo ello, Izquierda Unida, presentará en Madrid un proyecto para despenalizar la eutanasia y delimitar los casos pasibles de ser encuadrados en ella con el objeto de obtener una muerte digna. Con una muerte más se hace una nueva presentación después de otras denegaciones anteriores.Con una muerte más surge la pregunta: ¿hasta dónde nuestra vida nos pertenece o le pertenece al Estado o a Dios? En todo caso desde un punto de vista existencial, es una cuestión de la persona directamente con Dios o consigo mismo, y por lo tanto, íntimo.

“Quede en la conciencia de quienes impiden la legalización de la eutanasia la carga de los sufrimientos innecesarios”
Jorge León Escudero



La historia de Ramón Sampedro, el tetrapléjico gallego que abanderó la lucha a favor de la eutanasia y que tuvo "una muerte asistida" en 1998, está plasmada en la película Mar adentro,(ganadora del Oscar a mejor película extranjera -2005):




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4 comentarios:

LB dijo...

Encuentro preocupante cómo, a través de ejemplos extremos, tratamos de legitimar lo cotidiano; la excepción intenta justificar la regla. En una sociedad que aún sufre por las heridas producidas por un Estado que en su momento decidía sobre la vida y la muerte de quienes consideraba opositores al régimen, surgen nuevas voces que intentan justificar, por motivos humanitarios, que existan personas que puedan decidir quien vive y quien no.

Éste tipo de iniciativas, lejos de evidenciar un avance positivo para la sociedad, representan un profundo retroceso a la época más oscura de la humanidad. Desde algunos sectores, claramente intencionados, se pretende mostrar la legislación holandesa como “progresista” en la materia; a la vez se cita que en dicho país la ley se “aplicó en 7637 ocasiones”; término edulcorado para mencionar que el Estado Holandés participó de más de 7000 muertes a su cargo.... ¡7000 muertes!!!!!

La verdad histórica ante todo, no fue Holanda el primer país en incorporar a su normativa la Eutanasia, fue Alemania en Octubre de 1939..... Si, si, la Alemania de Hitler que, bajo el término de “matanzas de misericordia”, lanzó el programa “T4” nombre en clave de esta operación secreta en referencia a la dirección de la calle (Tiergartenstrasse 4) de la oficina que coordinaba el programa en Berlín. Seis instalaciones de gaseamiento fueron creadas al efecto: Bernburg, Brandenburg, Grafeneck, Hadamar, Hartheim, y Sonnenstein.

¿Quiénes eran las víctimas del programa?

Al principio se incluían niños y adultos con incapacidades o anomalías físicas o con enfermedades mentales. Las médicos eran obligados a registrar a los niños hasta los tres años de edad que tuvieron síntomas de retardación mental, deformaciones físicas, u otros síntomas incluidos en un cuestionario del Ministerio de Salud. Las decisiones acerca de si un niño se consideraba digno de seguir vivo se hicieron por tres expertos médicos en base a los cuestionarios.
Se los transportaba a los “sanatorios” que servían como instalaciones centrales de gaseamiento. Allí eran asesinados en cámaras de gas usando monóxido de carbono puro. Sus cuerpos eran inmediatamente quemados en crematorios adyacentes a los edificios de gaseamiento.

Las cenizas de las víctimas cremadas eran tomadas de una pila común y puestas en urnas sin preocuparse de la identificación correcta. Una urna era enviada a la familia de cada victima, junto con un certificado de muerte enumerando una causa y fecha de muerte ficticia. La muerte imprevista de miles de personas hospitalizadas, cuyos certificados de muerte enumeraban causas y lugares de muerte extrañamente similares, dio lugar a sospechas. Eventualmente, el programa de eutanasia se convirtió en un secreto a voces.

Sobrevinieron numerosas protestas de diversos ámbitos entre las que se destaca la homilía del 3 de agosto de 1941 por parte del obispo católico Clemens von Galen, quien pronunció un sermón llamando el programa de eutanasia nazi “asesinato puro”. El resultado del sermón fue que Hitler suspendió el Programa T4 el 23 de agosto. Hasta entonces el programa había causado casi cien mil muertos.

Sin embargo, esto no significó el fin de la operación de las matanzas de eutanasia. En agosto de 1942, las matanzas recomenzaron, aunque secretamente. Las víctimas ya no eran asesinadas en instalaciones de gaseamiento centrales, sino por inyección letal o sobredosis de drogas en varias clínicas dispersas por toda Alemania y Austria. También muchas de estas instituciones privaban sistemáticamente las víctimas adultas e infantiles de comida. El programa de eutanasia continuó hasta los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, creciendo y llegando a incluir una amplia gama de víctimas: los llamados asociales, pacientes geriátricos, víctimas de bombardeos, y extranjeros que hacían trabajos forzados.

Vencer a la cultura de la muerte costó enormes sacrificios a la humanidad, la pregunta es ¿fue realmente derrotada?

Claudia Bazán dijo...

El caso que presenté tiene que ver con un ser humano que ante su padecimiento "elige" morir, repito "elige" porque estoy a favor de que el Estado legisle para que el derecho de elegir en dicha situación exista.Todo lo que escribiste LB tiene que ver con un Estado asesino y con personas "sometidas" por él.

Lb dijo...

Claudia, entiendo tu inquietud por ello en mi posteo, comencé citando la inconveniencia (mejor dicho el peligro) de, a partir de casos puntuales, establecer reglas generales. Toda la evolución que ha hecho el derecho internacional ha sido tendiente a reforzar las garantías de las personas contra las acciones que pueda llevar a cabo el Estado. La muerte sigue siempre siendo la muerte. Un "Estado" que legisla la muerte bajo sus diversos disfrazes, "pena de muerte" "eutanasia" etc. es un Estado cómplice.

Claudia Bazán dijo...

No me gusta pensar las cosas en términos de blanco y negro, creo que en los matices se pueden ver las diferencias.Inevitablemente se tratan de casos aislados y por lo tanto, desde ellos se deberá generar una norma que regule los casos irreversibles en los que los pacientes ,así lo soliciten.

Quién tiene derecho a decirles a esos enfermos lo que deben sentir? yo no me siento con ese derecho.Soy católica pero intento respetar las diferentes voluntades, imagínate las
contradicciones que ello me trae a veces.
Por otro lado sigo sosteniendo que tus argumentos hablan de un Estado genocida ,mientras que con respecto a la eutanasia se trata de permitir que quienes "voluntariamente" quieran morir puedan hacerlo y , no por ello, será el Estado quien mate.
Te invito a que leas el blog de Jorge León Escudero http://destiladospentaplejicos.blogspot.com/

Y sí, se trata de casos particulares y por lo tanto de seres humanos diferentes y valiosos en sí mismos.

Pero que suerte Lb que cada uno pueda decir lo que piensa ...

Hay unos versos de Octavio Paz que siempre me acompañan:

Para poder ser otro
he de salir de mí,
buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia.