sábado, abril 08, 2006

"El Litoral, 30 años después. Sangre, dinero y dignidad"

Por Verónica C. Yáñez

El periodista y escritor Carlos Del Frade presentó su noveno libro de investigación periodística “El Litoral, 30 años después. Sangre, Dinero y Dignidad”.
En la obra se vuelca un trabajo de investigación realizado en las seis provincias del litoral argentino:


“El golpe de estado de treinta años atrás comenzó mucho antes.
En la región del litoral, en el territorio de las seis provincias que integraban el Segundo Cuerpo del Ejército, con sede en Rosario, la decisión de acabar con el proyecto revolucionario encarnado en jóvenes y trabajadores se tomó en el corazón de las grandes estancia correntinas, en los escritorios de empresas celulosas y yerbatales misioneras, en las oficinas de las fábricas algodoneras chaqueñas, en las contratistas entrerrianas y santafesinas y en los edificios que reunían a los dueños de las dinámicas industrias que iban de San Nicolás hasta Puerto San Martín, haciendo eje en la cuna de la bandera.
Se mató para robar.
Un proceso contrarrevolucionario que concentró la riqueza en pocas manos.
Clave del presente…”

En la recorrida por las sies provincias, Del Frade se encuentra con algunas portales existenciales que quiere contar porque “llenan el alma de poesía, pero también de indignación”.

El libro hace un rastreo de cómo jugaron dirigentes políticos, gremiales, empresariales y la iglesia antes y durante el golpe militar de 1976 y cómo jugaron las distintas organizaciones políticas a partir de 1983

“…Mataron para robar. Acindar pagó secuestros y torturas, después pidió créditos externos que nunca canceló, el estado socializó aquella deuda en 1982 y luego despidió por miles en los años noventa.
Sangre, dinero y dignidad.
La rebeldía se hace memoria y presente, búsqueda de la felicidad para los que son más en las antiguas posesiones de los guaraníes que buscaban la tierra sin mal.
En los puentes existenciales aparece la obstinación de aquellos que siguen peleando en pos de una salida colectiva, con justicia y futuro para todos.
A treinta años del golpe, en cada una de las seis provincias que componen el litoral argentino, sigue latiendo el sueño colectivo inconcluso de un país libre, en donde los pibes puedan ser felices.
Maravillosa gambeta a los proveedores del odio.
No pudieron ni la muerte ni el poder.
Una vez más, treinta años después, el amor les ganó la pulseada y va por más”.



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