lunes, abril 10, 2006

Los Caminos a Flores...

Por Lucrecia Cartabia


Así se titula la Muestra del Taller de Expresión Teatral, realizada con internos de la Unidad Penal Nº 3 e internas de la Unidad Penal Nº 5 de Rosario, coordinada por Candela Sialle, que en el marco de la Conmemoración de los muertos en la masacre de Coronda se realizará este lunes 10 de abril, a las 20 hs en el Centro Cultural Lavardén (sarmiento esquina Mendoza) con entrada libre y gratuita.
Esto se inscribe dentro de algunas actividades que se dan en las cárceles de la provincia.
El Taller tiene un abordaje psicodramático, trabajando mucho con el universo personal de la gente tomando algunos textos que sirven de base, en este caso textos de Alejandro Dolina. Se trabaja con un grupo de aproximadamente cuarenta personas, pero en este caso el montaje se realiza con dieciocho actores en escena. La muestra tiene mucho de búsqueda personal, son escenas teatrales articuladas que tienen la característica de ser muy orgánicas, muy viscerales. Es una creación colectiva, por tanto aparecen textos de producción propia, aparecen situaciones que los internos han construido.
Para su coordinadora

“La delincuencia en la Argentina, hoy por hoy, no tiene que ver con una patología mental, tiene que ver con la exclusión. El 89,9 % de los casos es exclusión social, pibes que no han estado en ninguna instancia de sociabilidad, que no han pasado ni por la escuela. Entonces, para esta gente ponerla en lugar de educación, en un lugar de cultura, en un lugar donde se los reconoce como seres humanos, me parece que es importante. Es mostrarles que alguien les puede extender alguna soga.. Me parece que es la forma que yo he encontrado por el momento de algún tipo de compromiso político, me da cierta gratificación...”

Nos cuenta sobre su experiencia...


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También nos contó como es trabajar en el servicio penitenciario: “desde la dirección política del servicio penitenciario, en ese momento Fernando Rosúa, se hizo todo muy liviano. Él enseguida acepto la idea y apoyó mucho, me acompañó. En cuanto a los directivos de las unidades penales, no se si existió resistencia, pero si cierto miedo. La característica de esta gente con la que estoy laburando es que no tenía buena conducta. Los talleres en las cárceles se hacen con gente que tiene comprobada conducta durante un tiempo largo... estos eran los peorcitos, entonces por supuesto había miedo. Se revirtió rápidamente, yo estoy muy feliz porque acá ha operado realmente una modificación intrainstitucional. Ahora se sabe que se puede laburar con gente que no cuenta precisamente con los parámetros de la buena conducta y que funciona. Cuando vos le das afecto a un tipo es muy difícil que no te lo devuelva, esto es así para los internos y para el servicio penitenciario. Ese era mi otro gran prejuicio. Yo en algún punto iba con un pre concepto a constatar las bestialidades que allí se cometían y me llevé varias sorpresas...”


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